jueves, 31 de enero de 2013

MI RESUMEN DEL 2012

Si ya es difícil plasmar en unas cuantas líneas todo lo acaecido en un año, mucho más lo es en una lista. Quizá por ello no me gusten nada. Me parecen añejas, feas, insensibles e innecesarias en los tiempos que corren, y no deja de suscitarme auténtico estupor el hecho de que alguien sea capaz de hacer un repaso mental tan exhaustivo, o acaso lleve preparándose todo el año para tan señalado día. Si la memoria me falla lo suficiente como para hacer impensable lo primero, pienso que el acto premeditado que supone lo segundo nubla por completo uno de los principales parámetros que deberían emplearse a la hora de valorar un disco, que es el poso que este ha dejado en nosotros. Claro que el poso es algo pausado, reñido del todo con el ritmo frenético de Internet. Pero seamos serios: es absolutamente imposible que en un año nos hayan marcado 50 discos. Y si lo han hecho -hay quien es muy impresionable-, ¿acaso hay alguna diferencia entre el puesto 19 y el 32? La gente como yo, que lo descubre todo tarde, no puede hacer listas. Tendría que rehacerlas continuamente. Por no hablar de los discos que se mueven en la barrera que separa el año en curso del siguiente, o aquellos que copan los puestos altos incluso antes de haber sido publicados. El disparate llega ya cuando encima y pese a toda la sobreinformación a la que estamos sometidos, van y éstas son ABSOLUTAMENTE IGUALES. Bostezo y poco más se merecen, así en general.

Desde el punto de vista musical, y si de descubrir cosas se refiere, veo mucho más útil echar la vista atrás y preguntarse qué discos hemos escuchado más, qué escenas nos han cautivado, qué lugares hemos frecuentado con mayor asiduidad, cuáles directos nos han sorprendido. Las listas tienden a aislar y por tanto sepultar el contexto, haciendo en realidad flaco favor a la música, que ya de por sí se consume de una manera demasiado voraz. ¿Para quién están hechas? La listas deberían ofender tanto al que crea como al que promociona, y al melómano no le aportan nada. Las listas de fin de año, tal y como están ahora mismo concebidas, deberían desaparecer.

Comenzando como no podía ser de otro modo con aquello que atañe a mi propia actividad, está claro que uno de los motivos de más orgullo es haber asistido este año pasado a un inumerable numero de conciertos, pero entre ellos me quedo con el concierto de WE ARE STANDARD en Valencia, creo que los habré visto unas  cuatro o cinco veces en concierto y se que tiendo a ser pesado con este grupo, pero lo que siento cada vez que veo a Deu Txakartegui hacer su tremendo baile de cintura, y dejandose el alma como si no hubiera mañana es una sensación indrescriptible, es como si conectase con su musica en un nivel que nunca alcanzaré a entender...

En esta línea, es bonito observar los lazos casuales que se crean en directo entre grupos de sobra conocidos, como We Are Standard, con otros más noveles, como Polock. Como también lo es el entusiasmo con que gente que ha sido un referente en la independencia Española están acogiendo las proposiciones de los que llevamos menos tiempo en esto. Me refiero al entorno Reina Republicana, Dolores, etc.

Reina Republicana

Dolores
 Creo que este año no ha habido ningún disco que me haya obsesionado, pero el nivel medio ha sido muy elevado y a cambio he podido disfrutar de grandes directos, hasta el punto que se puede decir en voz alta y sin temor que los grupos españoles han derribado ya por fin del todo el tópico de que suenan mal. Sí, como espectador he podido disfrutar un más que bullicioso estado de salud de la independencia en Española. Al buen hacer de sellos ya casi veteranos como Gramaciones, Grabofónicas o Origami Records, ejemplos de colectividad, se ha sumado la estruendosa y feliz irrupción de los ya omnipresentes Sonido Muchacho. Y de su fino olfato han venido algunas de las novedades más sorprendentes en este pasado 2012, desde Diego García a Tucán, pasando por Juventud Juché o Terrier. Sin duda, uno de los sellos que más alegrías nos depararán en este 2013, al menos yo espero con inusitada expectación cada uno de sus próximos e imprevisibles lanzamientos. Relevante es al hilo de esta colectividad mencionada el surgimiento de Nueva Monarquía, sello basado en la financiación por crowdfunding, sino de los nuevos tiempos, veremos si modelo válido e imperecedero también.

Mucho sello pequeño, diréis. Sinceramente, poco me interesan las propuestas de los “grandes”, salvo contadas excepciones. Sus apuestas son tan conservadoras que tan sólo Limbo Starr me suscita cierto interés periódico. Así, Ornamento y Delito, Franc3s o Cuchillo han sacado muy buenos discos a su abrigo. Plausible es también el paso dado por Acuarela para engancharse de nuevo a la actualidad abanderando un proyecto tan joven como El Faro o que Jabalina mime cada lanzamiento de ese grupazo que es Klaus & Kinski. Pero no oculto que mis miras cada día se vuelcan más hacia lo minoritario, con el universo Atomizador, Extinción de los Insectos, Prisma en Llamas, Grosgoroth. Con el do-it-yourself heroico en estos tiempos de crisis, con Madrid Radical retomando la senda iniciada por Aplasta, con Palo Alto. Y, sobre todo, con la resistencia de los sellos unipersonales enarbolados por los románticos empedernidos, siendo Manu Bang! (Autoplacer Sindicalistas, Discos Walden y su Club del Single), Hoffa (Discos Calabaza) e Ignacio (Cerillas Garibaldi, Madrid Popfest) mi troika favorita. Y La Faena II mi nuevo lugar de evasión. A decir verdad, uno tan sólo echa en falta un festival en condiciones en España.
Alguno dirá que encuentra demasiados nombres de grupos que he programado. Obvio. Si no los encontrára interesantes no lo haría. Y algún otro que hay muchos amigos citados. Lógico también. Cuando uno se pone a hacer balance es normal que tire de lo que tiene más a mano. Al fin y al cabo es lo que hace la Rockdelux sin rubor alguno y muchos aún se rasgan las vestiduras por ello. Pero cambiemos de coordenadas, que no todo sucede -afortunadamente- en Madrid o Barcelona.


Por último, y desde la distancia, me gustaría señalar la percepción de hervidero de buenos grupos Suecos, que de ahí viene la recomendación de este post, creo que los llevaré escuchando dos o tres días, y tal vez me estoy lanzando a la piscina, pero a mi me están encantando.



 La información es poca. Sólo se que son “tres artistas de Suecia y uno (¿o una?) de Australia”, que solían escribir canciones para otros artistas y que, por fin, se han decidido a lanzar su propio material, No se si habrá disco, ni se si conoceremos la identidad de quiénes están detrás de este proyecto, pero, por lo mismo –todo este misterio, muy a la usanza de estas épocas– me hace querer tener en la mira a Kate Boy.

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