jueves, 22 de marzo de 2012

EL ARTISTA

Cursando mis estudios he conocido a mil profesores, todos me aportaron algo en mi vida, tanto en lo bueno como en lo malo. De todos ellos me quedo con una frase que me dijo uno de mis profesores: Una vez que apliques el diseño a tu vida, triunfaras en todo lo que te propongas. Al principio no me di ni cuenta de lo que queria decir porque estaba cogiendo apuntes de tal manera que me resultaba complicado pensar en lo que escribía, despues, dando un repaso a mis apuntes me choco esta reflexión de mi profesor, en ralidad al poco tiempo pense que se estaba quedando conmigo pero al tiempo me di cuenta que tenia totalmente razón y decidí aplicarla. El otro día buscando entre mis apuntes la volví a leer y empezaro a surgirme dudas:
¿Habéis pensado alguna vez las cosas que se ponen en juego cuando escuchamos música y cuando se crea? Pues sentaros un rato en nuestra noria musical.
Si revisamos los textos escritos sobre música y psicoanálisis, no encontramos mucho, pero podemos adaptar conceptos que nos permiten una lectura distinta del proceso creativo.
En primer lugar, la música es la experiencia de lo inefable. Está claro que los sonidos que componen la música están articulados, combinados por el artista de acuerdo a una lógica y a una estética. Es decir que esta inefabilidad se manifiesta por sonidos encadenados en secuencias, tiempos, ritmos, silencios, etc.

Dice Freud en su “Presentación Autobiográfica” (1925): “El artista, como el neurótico, se había retirado de la insatisfactoria realidad al ámbito de la fantasía, pero, a diferencia de aquel, se las ingeniaba para hallar el camino de regreso y volver a hacer pie sólidamente en la realidad. Sus creaciones, eran satisfacciones fantaseadas de deseos inconscientes (…) Pero, a diferencia de los sueños, asociales y narcisistas, estaban calculadas para provocar la participación de otros seres humanos, en quienes podían animar y satisfacer las mismas emociones inconscientes de deseo”. ¿Sabíais que Freud no se atrevió a analizar la música porque padecía de uno de los muchos tipos de amusias (deterioro o pérdida de la capacidad de reconocer o evocar elementos musicales) y como consecuencia, no sentía ninguna emoción con ella?

Desde Freud sabemos que todos los seres humanos tenemos pulsiones, que son procesos que empujan al organismo hacia una meta. La pulsión tiene una fuente de excitación corporal (estado de tensión) que todas las personas necesitamos descargar a través de algún medio. Aunque existen varios tipos de pulsiones, entre ellas encontramos la pulsión de muerte, dirigida en un primer momento hacia el interior tendiendo a la autodestrucción, y en un segundo momento hacia el exterior en forma de pulsión agresiva o destructiva y la pulsión de vida o Eros, dirigida a conservar la existencia.
La creación artística es uno de los medios de descarga de las pulsiones que todos los humanos utilizamos. A esto se le llama sublimación, es decir, un proceso mediante el cual canalizamos nuestras pulsiones sexuales hacia fines no sexuales, es decir, hacia objetos socialmente valorados, como la música, la pintura, la escritura… Así, una persona con una pulsión sexual más voyeurista, podría sublimar siendo, por ejemplo, fotógrafo.
En la creación musical, el artista está desvelando todo su mundo interno, y su inconsciente sale a la luz con mucha menos represión que en nuestro día a día. En grupos musicales esto es aún más complejo ya que se ponen en marcha no un inconsciente sino dos, tres, cuatro… dependiendo de los integrantes que formen el grupo, por lo tanto se crea un inconsciente grupal compartido. ¿Pero qué pasa cuando ese inconsciente grupal se exhibe a la luz de los focos de un escenario? ¿Y si además ese inconsciente grupal es aclamado por un público? Que todos los inconscientes de cada uno de nosotros empiezan a compartir puntos comunes, como si de una tela de araña se tratara, creando una experiencia grupal e individual difícil de explicar con palabras, donde pareciera que el que está escuchando se siente también escuchado, reconocido en las emociones que el grupo transmite, aunque no siempre significa lo mismo para unos que para otros, ya que los inconscientes son muy suyos y muy nuestros.
Así en los conciertos, se puede ver gente cantando, intentando seguir la canción, interpretándola con gestos… La repuesta emocional es inmediata. La euforia, la melancolía, la ira o la calma que transmite la canción se convertirá también en “mi” euforia, “mi” melancolía, “mi” ira o “mi” tranquilidad, aunque realmente no hay fusión real con el otro, la melodía no es mía, ni soy el artista que la toca y esto puede generar sentimientos de muchos tipos, envidia, alegría, tranquilidad. La música nos sacude, nos acaricia, nos golpea, nos atraviesa… no hay ciencia que pueda explicar este hechizo que la música plantea, ni las heridas que nos deja.




Otra banda que se dejará caer por nuestras tierras es Little Dragon, esta banda sueca presentará su ultimo disco (Ritual Union, 2011) tiene dos discos publicados anteriores a este Ritual Union, 15 años de carrera, una imagen estupenda, colaboraciones más que buenas (por ejemplo con Gorillaz) y algunas actuaciones en nuestro país, una de ellas en el pasado Sonar, BRUTAL!!!





El uso interrumpido y, a veces cargante o sobrecargado, de la voz de la cantante Yukimi Nagano se hace un poco pesado para escucharlo. La constante hiperactividad de cambios musicales te frena un poco para bailarlos, si no es en directo. Little Dragon es de esas bandas que, cuanto más los ves, más te gustan y por tanto más escuchas, pero cuestan. Este cuarteto nos presenta un disco de once canciones cargadísimas de baterías, teclados y sonidos completamente ricos y mecánicos. Ritmos fáciles de seguir pero un tanto desconcertantes y bastantes barrocos a momentos, portadores a lugares entre urbanos y bucólicos al mismo tiempo, como dentro de un complejo mecanismo electrónico un tanto bipolar.

jueves, 15 de marzo de 2012

DESTINO: AEROPUERTO

Todavía puedo recordar aquel año, no se porque, creo que ese año empecé a disfrutar la vida y darme de cuenta de que mi cuerpo cambiaba a ritmo frenético que yo no podía controlar, por aquel entonces solo me dedicaba como cualquier niño de 13 años a jugar al fútbol (que partidos nos metíamos) en el patio del colegio utilizando el antiguo campo de tierra que teníamos en el patio, y de balón una pelota de tenis. Era abril de 1999 y en la calle no se hablaba de otra cosa, era el primer fin de semana tras la salida de “Una Semana en el Motor de un Autobús” (RCA, 1998). Los Planetas habían vuelto a cerrar un LP con una canción de más de nueve minutos, y qué canción. “Por lo menos tendré la certeza, de que existo, de que puedo decidir…”, repetíamos sin parar. “Desde ahora, HASTA EL DÍA QUE ME MUERA!”… ¿Sería el nacimiento de un nuevo himno generacional?, nos preguntábamos.




Cuatro días después, en un Continente (ahora Carrefour) me compré el “Pop” (RCA, 1996), que aún no lo había escuchado. Allí estaba ese precioso CD de portada rosa, en el carro de la compra, entre paquetes de embutido y detergente para lavadoras. Al volver a casa solo tenía quince minutos para cambiarme y marcharme. Como por aquel entonces no tenía discman (ni yo, ni nadie), nada más entrar por la puerta puse a grabar el CD en una cinta para poder escucharlo de camino al entrenamiento en la mitica C. Deportiva; grabé la primera canción, y luego salté a la novena, para hacerme una pequeña idea de lo que sería el final del disco, y para ver si terminaba con una “Caja del diablo” o con una “Copa de Europa” (como todos sabéis el “Pop” comienza con “DB”, un tema de nueve minutos y termina con “Punk”, de minuto y medio).

Han pasado trece años ya, y aún lo recuerdo con claridad. Estar andando y llegar a la C. Deportiva, terminada “DB” y sus estimulantes últimos cuatro minutos de magia sónica, comenzó “Aeropuerto”. Recuerdo subir el volumen y no entender ni una sola palabra de la estrofa, recuerdo el pelotazo, el cambio de intensidad del estribillo: “Siento que no te quiero, no importa”, la vuelta a la estrofa ininteligible, las entradas ridículas de la batería… pero, sobre todo, recuerdo la piel de gallina y el escalofrío en mis brazos, el pensar que esa canción era especial, jodidamente especial, me decía a mí mismo mientras rebobinaba una y otra vez para poder volver a escucharla con la esperanza de poder rescatar una a una las frases de esa maravillosa letra.


“En el sitio en que vivías, cuando estábamos saliendo, escuchábamos aviones despegar, aunque estábamos muy lejos.”



Después de estar revisando varios Line-up's de los festivales más importantes de nuestro país he observado que la recomendación de hoy asistirá a la mayoría de ellos, y por eso creo que no deberíais perdéroslo bajo ningún concepto. La recomendación de hoy es un maño llamado Bigott (menudo crack), este maño de pocas palabras se entrega a su público en cada directo, consigue establecer una comunicación con su público increíble.


Bigott
Su música huele a Jhonny Cash, Cohen, Morrissey o Lou Reed, y sin apenas promoción y desde una compañía independiente bigott llega a su cuarto disco (The Original Soundtrack, Grabaciones del Mar, 2011) todo ello aderezado con el peculiar sentido del humor de Borja, sus tintes surrealistas y sus logrados juegos de palabras que consiguen robar más de una sonrisa.








lunes, 12 de marzo de 2012

Joder, Sal de Mi

Si hubiese que hacer una pirámide demográfica con la población que compone la escena musical española, el gráfico nos saldría con forma de ataúd. Y esto no es una metáfora gótica ni una hipérbole siniestra: es que cuando la población envejece a ritmo muy superior al que aparecen nuevas generaciones las barras que representan el crecimiento de demográfico forman una figura con esta fúnebre forma. Que se lo digan a Japón. Los expertos en economía aseguran que en 2050, si siguen la tendencia actual, la población activa del país nipón será tan reducida como el público de un concierto de la Nueva Oreja de Van Gogh

Dios les libre para entonces de otro Fukushima, porque todos los bomberos van a estar en un geriátrico.
Aunque la SGAE cuenta con datos sobre los músicos que les tributan, no hay un instituto nacional de estadística que se dedique a llevar el censo de músicos españoles (si lo hubiese, el director general sería, con toda seguridad, Kiko Veneno), pero esta vez me atrevo a asegurar sin miedo a equivocarse que el pop español pasa por una fase vegetativa: es decir, está envejecido y envejeciendo.
Aquí nos metemos en terreno peliagudo por dos razones:
a) Continuar con este argumento obliga a una definición previa de los términos ‘escena musical española’ y por supuesto ‘pop’
b) Seguir adelante con esta exposición entraña un riesgo: herir la sensibilidad de los músicos implicados. Es fácil quitarle importancia a la anécdota de esos niños que te paran por la calle pare pedirte la hora y te tratan de ‘usted’ y te llaman ‘señor’. Pero cuando hace tiempo que ya no eres aquel tipo esbelto y con abundante flequillo que cabía perfectamente dentro de unos pantalones pitillo y la tonsura natural o la feliz tripa del hombre casado hacen acto de presencia es más difícil defender que te hayan publicado ya cinco discos (y cuatro sean mediocres).

¿Hay alguien ahí, Mcfly?



Supongamos que ‘escena musical española’ y ‘pop’ son dos palabra baúl en las que queremos meter cosas que suenan mucho por la radio y que son bastante conocidas por el público general: acudamos entonces a alguna lista tan ramplona y uniformizadora como el propio hecho de hablar genéricamente de ‘escena musical’ y de ‘pop’. Vayamos a ver cuáles son los diez nombres encabezan hoy por hoy la lista Promusicae de los discos españoles más vendidos.

Y dice así:

Pablo Alborán
Sergio Dalma
Estopa
Manolo García
Dúo Dinámico
Amaral
Bumbury
Alejandro Sanz
Amaia Montero
Luz (Casal)

Correcto.

Nombres todos que ya aparecían en aquellas lista de Afyve que tan felices nos hicieron en los tiempos del Rockopop de Beatriz Pecker. Con la sola diferencia de que entonces todos ellos tenían veinte años menos. Y de que en aquel tiempo la venta de discos podía llegar a convertirse en una fuente de ingresos seria para quienes quisieran vivir de la música. Únicamente Pablo Alborán -un chaval de veintitrés que ha conquistado al público nacional con una propuesta flamenca tan fresca como los jerseys de cuello vuelto de Carlos Cano es la excepción que confirma la regla.

Premio artista revelación 2012
Diréis:
- Pero Javi, todos sabemos que las listas de ventas oficiales, controladas por majors y cercenadas por mil motivos, en un mundo dominado por las descargas libres, la escuchas en streaming y la autoedición, no representan en absoluto la realidad de lo que está ocurriendo en el panorama musical español (¿‘Panorama musical español’? Joder, sal de mi, José Luis Moreno).
Y tenéis razón. Los rankings de Promusicae son tan fiables en la medición del pulso de la escena como un gallo de Portugal en la predicción del tiempo.
Por este motivo, he hecho un somero repaso de las listas de Lo Mejor de 2011 publicadas por revistas especializadas en los ires y venires de la industria independiente (¿es necesario concretar a qué nos referimos con ‘independiente’? Qué cansancio. Que ese post lo escriba otro) con la esperanza de que estos espacios de probada sensibilidad underground y gran habilidad prospectiva (Rockdelux, Jenesaispop, MondoSonoro), capaces de subdividir la música popular contemporánea en más de cincuenta y seis categorías diferentes, arrojasen algo de luz sobre el asunto.

La esperanza era encontrar bandas de veinteañeros con cuerpos en plenitud física y mentes inquietas en estado de bullición. Erecciones prodigiosas e ideas nuevas. Los Lady Gaga, los XX, los MGMT, los Vaccines españoles. Los Niños de San Ildefonso del predio alternativo. Juventud, divino tesoro.


Veamos un resumen de los nombres más frecuentes en las listas independientes de los mejores trabajos del año que acabamos de despedir (los números no responden a un orden concreto).

1. Nacho Vegas
2. Manos de Topo
3. Antònia font
4. Parade
5. La casa azul
6. Nudozurdo
7. Russian Red
8. La Bien Querida
9. Christina Rosenvinge
10. Pony Bravo
11. Sr. Chinarro
12. Lisabö
13. Bigott
14. The New Raemon, Francisco Nixon y Ricardo Vicente
15. Manel

Interpretación de datos para la ubicación de estas bandas dentro de la pirámide demográfica:
1. La etiqueta yogurín no le encaja, ¿verdad?.
2. Los Artic Monkeys, también fueron jóvenes promesas. Pero ya no.
3. Su gran hit se titula “Calgary 88″. Aquí huele a tienda de segunda mano.
4. ¿¡Aún publican!?
5. Gulle Milkyway sale en las fotos de la comunión de Tino el de Parchís…
6. Como Lori Meyers o Vetusta Morla, FUERON jóvenes
7. Aplíquese el epígrafe anterior.
8. Véase Christina Rosenvinge.
9. Véase La Bien Querida.
10. Hay que haberle dado varias vueltas al tacómetro para hacer esas letras.
11. Grecian 2000, s’il vous plait.
12. Atendiendo a la entrada de la Wikipedia: “Es un grupo de rock del País Vasco fundado en Irún en 1998”.
13. Es un señor mayor con pelo en la cara.
14. Tres señores mayores, dos, con muchísimo pelo en la cara.
15. Voluntariosos, pero no críos.

Diréis:
-Pero Javi, estas listas no reflejan, ni muchísimo menos, la riqueza de lo que ocurre en pequeñas salas de conciertos, donde grupos que han autoproducido maquetas o publicado con sellos mínimos sus disquitos de 10 pulgadas, forman parte de una comunidad efervescente. En este hueco es donde están escondidos los talentos insultantemente jóvenes.
Y Javi os dice: si esto fuese así (que no lo es) el resultado sería igualmente desolador. O peor. Significaría que la chavalada con ideas y energía renovadas no consiguen hacer llegar su talento a los circuitos comerciales. Y al fin y al cabo se trata de que la cosa rule, ¿no?. ¿O acaso hubiese dejado John Peel que The Smiths se quedasen para siempre tocando en un asqueroso cuchitril de Manchester?
-O sea, Javi, que tu opinión es que la gente mayor de veinticinco años no tiene derecho a componer, tocar y editar su música.
No. Por su puesto que lo tienen. De hecho, aún esperamos grandes cosas de muchos compositores mayores de cincuenta.


Pero si los mitos de la historia de la música pop (rock o como demonios queráis llamar a cualquier de los cincuenta y cuatro subgéneros que os guste) se suelen morir a los veintisiete años es porque han ofrecido lo mejor de sí mismos mucho antes. Alaska tenía catorce años cuando se subió por primera vez a un escenario. Antonio vega veintitrés cuando compuso “La chica de ayer”. Santiago Auserón veinticinco cuando editó "Música Moderna" (Hispavox, 1980) con Radio Futura. David Summers diecinueve cuando salieron sus primeros singles.
¿Se acabó la historia de la música española el día que Jota cumplió cuarenta años y llevamos seis celebrando el entierro de la sardina? ¿Deberíamos poner en marcha políticas de natalidad musical en los institutos, de la misma manera que los japoneses subvencionan el segundo hijo? Y sobre todo, ¿de verdad es Pablo Alborán la nueva esperanza del pop patrio?
 El cantante de Los Planetas tenía treinta y dos cuando la banda lanzó "Una semana en el Motor de un Autobús" (RCA, 1998). Cierto, amigos. Y quizá ahí radique parte del problema. Aunque esto y el análisis de las causas profundas de este funeral ya es un tema de debate para otro día.


Después de estas tremendas reflexiones la recomendación de hoy es Beroots Bangers, que proximamente sacarán un nuevo trabajo, esperado con ansia por  muchos entendidos del género. Este dúo o alianza franco-española (para que luego digan de los gabachos) es una propuesta en firme por el buen underground.

 Así que si podéis no os perdáis a Enes y Zemo porque aportan algo nuevo a este mundo, solo espero que esta propuesta salga adelante porque aportaran muchisimo.


jueves, 8 de marzo de 2012

Support Your Local Scene

Ya está muy manido, y probablemente muchos estemos hartos de escuchar esa frase que dice algo así como que la crisis es un momento de oportunidades, y es cierto que cada día que pasa, dejamos de creer en todas esas consignas sacadas de guías de autocomplaciencia; pero a decir verdad, no sé si cegado por un optimismo casi desconocido en mí o qué, he observado cómo en cierto modo esto se está haciendo realidad en la escena independiente, o quizá mejor dicho, underground.

Hace no tanto tiempo veía cómo promotoras nos bombardeaban con propuestas bastante pobres y a precios exagerados, porque para qué engañarnos, el ultimo hype inglés del momento, con un repertorio que difícilmente superaba los cuarenta minutos, sin teloneros y a más de veinte euros la entrada, era algo demencial. Yo aún recuerdo la amarga sensación que me producía imaginarme un taxímetro virtual encima del escenario que a cada minuto subía cincuenta céntimos; supongo que era algo mucho más entretenido que ver a un grupo que por lo general tenía una nula empatía con el público y que claramente se planteaba aquella pantomima como un viaje recaudatorio y puro trámite para que la promotora editara el disco aquí en España y luego les colocara en algún festival.

Yo, concretamente un mes de septiembre, me cansé de todo eso y mandé a todos a la mierda: No volvería a pagar más de veinte euros por un concierto, salvo en ocasiones muy concretas y especiales.
Obviamente no dejé de ir a conciertos, lo que ocurrió es que dentro de la nueva franja de precios autoimpuesta me reencontré mucho más con las bandas locales, que estaban empezando o que militaban en el underground como ejercicio voluntario y artístico. Grupos que ofrecían fiestas en las que lo normal pasaba a ser que actuaran dos, tres, cuatro o hasta cinco grupos, a precios más que razonables y sintiendo que mi asistencia pasaba a ser mucho más valorada, que importaba que fuera allí y que incluso con la diferencia de lo pagado por esa fiesta y lo que me hubiera costado anteriormente un concierto, me permitía llevarme a casa sus maquetas, discos autoeditados en cd-r, splits, 7″… Desde entonces más que nunca volví al lema “support your local scene”.

Hoy el escenario es bien distinto, las vacas gordas ahora son anoréxicas y el dinero no va y viene como antes; ahora toca pensar en qué nos gastamos el dinero y ya no es tan fácil colar a cuatro mindundis imberbes procedentes de Londres, que por puro azar han logrado crear cinco o seis canciones graciosetas y que obviamente no van a ir a más. No será tan fácil colarlos en un festival y tampoco montar un concierto de ellos en la sala Moby Dick (os hablo de salas de Madrid porque es donde se mueve el cotarro) explicándoles además que no van a tocar por un caché fijo, sino que irán a un tanto por ciento de lo que se saque en taquilla… “Seriusly, are you kidding me? Fuck you Spanish bastard!”. A fin de cuentas en la NME salen todas las semanas como la nueva promesa británica, es normal una respuesta así. Con esto algunos promotores más listos han dejado la música “indie” de lado, se han pasado al rock, con un público más fiel y con cachés menos inflados, otros han optado por cerrar puertas. Además el público se iba cansando de que les torearan, o claro, quizá su beca, su contrato en prácticas, el paro o la paga de sus padres ya no les deje espacio para hacer el idiota acudiendo a la sala Randall a escuchar ruido poco distinguible que sale del escenario que a su vez es tapado por columnas.

¿Y qué pasa con el vacío creado en la actualidad? ¿Vacío? ¿Qué vacío? La gente con inquietudes musicales está reencontrándose con su propia escena underground, descubriendo cómo son capaces de obtener más por menos, sintiéndose mucho más participativos y con la capacidad de aportar cosas nuevas mediante la creación de grupos o pequeños sellos discográficos; o blogs, o produciendo vídeos, o aportando diseños, u organizando conciertos; generando muchísima más actividad de la que se podía tan sólo soñar hace diez años. Tanta actividad a su vez está produciendo el efecto llamada, los medios digitales están provocando que a su vez los mayoritarios presten atención a grupos pequeños y, claro está, que cada día más y más gente vaya a los conciertos.

La falta de medios generalizada parece que se está aliando con aquellas propuestas más modestas pero que se hacen desde el corazón. Hoy por hoy, es más fácil lograr llenos en los conciertos underground que se están celebrando en el circuito de salas de Madrid, ya sea Fotomatón, Juglar, El Perro, Costello, Nasti o Siroco, y tengo claro que en un corto periodo de tiempo aún veremos crecer más el circuito y la integración de bandas a nivel estatal. Los sellos están agotando las ediciones en vinilo producidas para sus LP y singles, dejándonos auténticas joyas editadas que pasaran a ilustrar una época, de reliquias editadas en cd-r o cassette desafiando al paso del tiempo y el olvido.
Esta es una etapa dulce que se debe aprovechar pero con la que no nos debemos dejar cegar, ya que como todo en la vida, tiene su trampa: Lo que hoy es una oportunidad, mañana puede ser otra vez la tumba de toda una escena si cuando se vuelvan a tener medios no se evita repetir los errores que se cometieron hace casi ya veinte años con lo más parecido a lo que fue una escena alternativa.

Uno de estos underground que estan "girando" ahora mismo son The Zombie Kids, ellos son Edgar Candel y Jay Cumhur, el dúo impactante de Dj’s que desde Madrid han revolucionado la escena española del clubbing. Dos terroristas de la pista de baile que con actitud punk mezclan electro con house, indie, hip hop, y todo lo que se les ponga a tiro. Su género no tiene barreras musicales, su género es actitud.




Si no los habéis visto en directo no desaprovecheis la próxima oportunidad que será en el ALICANTE SPRING FESTIVAL el día 31 de marzo de 2012


lunes, 5 de marzo de 2012

Ven! Que Vamos Tarde

Tenía la idea de escribir este post sin saber lo que iba a contar exactamente. Pero el tiempo apremiaba para la entrega y no me ha quedado más remedio que ahondar en el tema. No he podido (ni he querido) escribir algo desde el punto académico, sino un artículo sobre cosas que he detectado en música que escucho y que admiro.

Es un poco extraño explicar por qué me interesa un género como el Folk. Digamos que hace ya casi cinco años que lo tengo metido en la piel. Recuerdo que todo empezó una tarde soleada y hacia un calor tremebundo, estaba en mi habitación intentando terminar un trabajo de clase, con las persianas medio bajadas, estaba charlando con un compañero de clase sobre el trabajo. Y cuando oí a mi compañero cantar los clásicos de Johnny Cash, me pareció la música más bonita que había escuchado en mi vida. Y lo bueno de escribir sobre el pop español y el Folk, ha sido darme cuenta de que, evidentemente, no he sido el único que ha caído en la maravillosa cadencia de esta música, en realidad, hijo bastardo de la poesía épica tradicional.

Johnny Cash fue, no sé si el primero, pero por lo menos sí el primero que recuerdo. En plena explosión del Folk, me doy cuenta que en España hay muchos grupos y algunos muy buenos como la recomendación de hoy. Realmente me gusta el Folk por lo crudo que es y por lo que transmite, pero me parece extraño que cuando te pregunten que escuchas, y digas Folk, a mucha gente le suene a tontería, pero creo que esta género merece una oportunidad.

Hoy os quiero recomendar un grupo que me encanta, ellos son STANDSTILL. Tal vez estoy llegando tarde a recomendaros este grupo porque están apunto de cerrar la gira, pero aun tienen un par de fechas IMPERDIBLES, como la del QFESTIVAL, el 31 de marzo en ALZIRA.

 












 
Standstill
La verdad es que podría decir mil cosas de esta banda, como que después de varios años de carretera y experimentación, editaron Standstill (2004), ya cantado en castellano y con el que, además de la constante búsqueda que les caracterizaba, demostraron el peso que depositan en las letras de Enric Montefusco, su miembro fundador. En 2010, aparece "Adelante, Bonaparte", un triple epé con el que dieron un salto inesperado hacia adelante. Con este ambicioso disco y el espectáculo escénico que lo complementa "Rooom"  hace que sea un grupo que consiga que su música transmita en directo.



viernes, 2 de marzo de 2012

Capacidades Mentales

El otro día tuve una conversación de las más interesante que he podido llegar a tener con una persona, estuvimos hablando de temas mentales...de como la cabeza es tan increíble para algunas cosas y tan limitada para otras.
La verdad es que nuestra cabeza aveces nos juega malas pasadas,  hay gente que piensa que su cabeza es como un IPHONE (y no lo es) capaz de recordarnos que tenemos un evento aquí o que habíamos quedado allá, por desgracia, no todos tenemos la misma capacidad mental, o no todos a lo largo de nuestra vida la ejercitamos igual. Hoy quiero mostrar mi admiración a TODOS aquellos que se dediquen al RAP, me parece increíble la habilidad mental que tienen para contar o decir un mensaje utilizando tantas palabras y sin equivocarse, me imagino que con la practica y los años desarrollaras más esas facetas pero desde aquí les quiero mostrar toda mi admiración.

Hoy voy a recomendaros por fin algo de rap, algunos diréis ya era hora!, pues si tenéis razón, dije que intentaría hablar de todo y lo pienso cumplir. Hoy quería recomendaros algo de RAP nacional pero llevo un mes escuchando un disco que me está encantando y espero que a vosotros también.
Mi recomendación de hoy es LETHAL DIALECT, este chico Irlandés tiene un disco brutal, el disco merece muchisimo la pena, con el lanzamiento hace menos de un mes de su segundo álbum creo que le va a llegar la consagración.

Lethal Dialect























En su segundo álbum llamado LD 50 Part 2,  Paulie Allwright (este es su verdadero nombre) ha conseguido con una serie de contundentes golpes que complementan perfectamente el enfoque honesto de Lethal Dialect, impulsando un nuevo concepto de temas, complejos juego de palabras y la rima esquemática. Gracias a este trabajo a conseguido el reconocimiento a nivel internacional, conocido por sus convincentes habilidades para contar y narrar sus historias, conseguirá conquistar UK , que ya lo está haciendo, solo espero verlo pronto por tierras españolas y que con sus singles sobre todo con el Keep It Real, consiga hacernos disfrutar y deleitarnos a todos con sus líricas 






Solo espero que os guste y que paséis un buen fin de semana todos!!!